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En mayo de 2017 Cogersa escogió a la capital del municipio de Grado y a la de Carreño (Candás) para probar un modelo de recogida municipal de residuos al estilo europeo. Dos años después llega el momento de hacer balance y ya sabemos que los moscones están aportando a los 131 contenedores marrones que Cogersa ha instalado en las calles una media de 4.000 kilos semanales de restos de alimentos cocinados y no cocinados, fundamentalmente; unas dieciséis toneladas al mes.

El viernes 29 de marzo, el gerente de Cogersa, Santiago Fernández, y el alcalde, José Luis Trabanco, participaron en una de las últimas iniciativas de educación ambiental, el concurso escolar de dibujos y logotipos para decorar los casi recién estrenados recipientes de recogida separada de materia orgánica. Fernández destacó que con el certamen, enmarcado en la campaña `La semana de la orgánica en Grado´, se pretendía fomentar la sensibilización ambiental en las familias, a través de los mejores embajadores que son los niños/as y adolescentes.

Participaron alumnos de los centros de educación infantil y primaria del concejo, los colegios públicos Bernardo Gurdiel y Virgen del Fresno y la Escuela 0 a 3 de La Mata. El premio, además de la impresión en vinilo del diseño ganador, fue un taller para toda la clase sobre la construcción de cajas nido que impartió la entidad conservacionista Birdwatch Aturias.

Dos años de trabajo para arrancar la orgánica en Grado

Los servicios técnicos del Ayuntamiento y del consorcio han trabajado coordinadamente en la implantación de este nuevo servicio que combina el llamado `quinto contenedor´, con la reducción de los días de retirada de basura mezclada. Paralelamente, para ayudar a los vecinos a entender el nuevo sistema y motivarles a participar de destinaron cerca de 60.000 euros a una campaña de sensibilización ambiental puerta a puerta, al reparto gratuito de cubos para la cocina e incluso un pequeño plan de publicidad en cabinas, radios y prensa.

A finales del noviembre pasado, el Ayuntamiento y Cogersa ya celebraban que 1.166 hogares y 54 grandes productores (restaurantes, tiendas de alimentación, comedores colectivos…) se habían sumado al reciclaje de la orgánica y que el objetivo era seguir mejorando. Y así se hizo. A finales de marzo nos encontramos con que hay 1.391 familias que tienen un cubo marrón en su cocina (el 45% aproximadamente del total de domicilios registrado) y con que alrededor del 85% de los locales públicos donde más restos orgánicos se generan están también implicados en separarlos. Cogersa ha dado a 59 establecimientos de este tipo cubos con ruedas de diferentes tamaños y capacidades para facilitarles el proceso.

Desde el consorcio apuntan que uno de los mejores datos de Grado es la baja cantidad de `rechazos´ o `impropios´ (materiales que no están en el contenedor adecuado) que se registran en este servicio que aúne está en fase de arranque y prueba: apenas un 7%.

Una vez en Serín, dentro de la planta de biometanización se transforman en una especie de abono (compost) que se puede emplear en cultivos extensivos para mejorar las condiciones del suelo. En el proceso se genera biogás que también se aprovecha para producir energía eléctrica.

Un nuevo servicio para hosteleros y vecinos

El servicio de educación ambiental del Consorcio ha realizado una intensa labor de comunicación directa y participación con los vecinos, a través de las asociaciones y del propio Ayuntamiento, pero también con la técnica del puerta a puerta (caso de los locales de hostelería) e incluso con el abordaje de los transeúntes en la vía pública a la voz de “Buenos días, ¿recicla usted…?”.

 

Con los hosteleros una de las acciones de sensibilización más novedosas se centró la prevención de residuos, en evitar que los alimentos acaben en el cubo de la basura. Con el lema `Restaurantes responsables, aquí no sobra nada´, Cogersa implicó a unos 15 establecimientos en el reparto de fiambreras ecológicas para llevarse a casa sin remilgos los restos de un copioso de menú que aún está rico al día siguiente.

Con los particulares y especialmente con los niños y niñas del concejo se programaron numerosas actividades de educación y divulgación, como los talleres de reciclaje creativo y de juegos con el Centro Juvenil Entamando, en el local de La Panera; o como las actuaciones callejeras de mimos en la mañana de los domingos del mes de noviembre.