CompostajeNoticias

El consorcio de residuos de Asturias, Cogersa, y los Ayuntamientos llevan colaborando en la implantación de la autogestión domiciliaria de restos orgánicos de la huerta y la cocina desde 2009, lo que comúnmente se ha dado en llamar`compostaje doméstico´. Regalan a cada familia que lo solicita un contenedor especial para la descomposición de la mezcla (la compostadora), junto a un cubo marrón para separar los biorresiduos e incluso una especie de hierro con forma de hélice que sirve para remover lo que se va pudriendo en el interior del gran recipiente. Pero sobre todo regalan formación, asesoramiento y acompañamiento a lo largo de unos nueve meses, que es lo que tarda en gestarse un buen compostador.

Este esfuerzo combinado ha dado como resultado que en las diez convocatorias realizadas se hayan sumado al compostaje doméstico los habitantes de casi 12.000 viviendas unifamiliares de zonas rurales y periurbanas de toda Asturias. Si calculamos, para una media de tres miembros en cada unidad familiar, la cantidad de 300 kilos anuales de restos potencialmente gestionables con este método tan elemental como eficaz; nos da un resultado de 3.600 toneladas que cada año dejan de enviarse al vertedero central de Asturias y se reciclan, o incluso, no llegan a convertirse en residuo porque son procesadas en origen, por el propio productor del residuo, lo que la ley considera “prevención”.

El lote de productos que Cogersa entrega gratuitamente a cada hogar participante.

Este febrero de 2019 Cogersa y 58 ayuntamientos convocan a los asturianos a sumarse a una nueva campaña. Las personas interesadas deben dirigirse a su consistorio para formalizar la inscripción. Para poder participar es imprescindible disponer de una vivienda con zona verde o parcela de 50 metros cuadrados como mínimo, donde se instalará la compostadora (un recipiente diseñado para el acopio y gestión de biorresiduos). Las dudas sobre estas y otras exigencias pueden resolverse en el teléfono gratuito de atención ciudadana 900141414, en horario de mañana, y en la web del consorcio (aquí).

La inscripción está abierta en Allande, Aller, Avilés, Boal, Cabrales, Cabranes, Candamo, Cangas de Onís, Cangas del Narcea, Carreño, Caso, Castrillón, Castropol, Coaña, Colunga, Corvera, Cudillero, Degaña, El Franco, Gijón, Gozón, Grado, Ibias, Illas, Langreo, Laviana, Lena, Llanera, Llanes, Mieres, Morcín, Muros de Nalón, Nava, Navia, Noreña, Oviedo, Parres, Piloña, Pravia, Proaza, Quirós, Ribadesella, Ribera de Arriba, Riosa, Salas, San Martín del Rey Aurelio, Santo Adriano, Siero, Sobrescobio, Soto del Barco, Tapia de Casariego, Tineo, Valdés, Vegadeo, Villanueva de Oscos, Villaviciosa y Villayón.

Aprendizaje acompañado y compartido en redes sociales

Los participantes aprenderán qué residuos orgánicos se pueden dedicar a este proceso (fundamentalmente restos de alimentos no cocinados, podas y siegas), en qué cantidades se debe hacer la mezcla, cómo voltearlos para que entre el oxígeno y cómo supervisar el grado de humedad, etc. Se trata de reproducir de manera controlada el proceso natural de descomposición de la materia orgánica.

En los fines de semana de mayo y junio se convocará a los participantes a los Encuentros de familias compostadoras, unas jornadas de intercambio de experiencias en Serín, donde se organizan talleres de cultivos ecológicos y se realizan visitas a las plantas de reciclaje de Cogersa.

En octubre se impartirá el segundo curso presencial, dedicado a evaluar resultados, implantar mejoras y conocer las claves de la correcta aplicación del producto obtenido en los cultivos.

Formación para el compostaje doméstico en Puerto de Vega, en Navia.

Posteriormente, en noviembre, Cogersa convocará el certamen Hago buen compost, con el que premiará a los participantes que han logrado mejores resultados. A todos los concursantes se les invita a grabar un vídeo para publicar en la red social Youtube con su experiencia y a finales de febrero se entregarán los premios (ver vídeos finalistas de ediciones anteriores).

El compostaje doméstico es una práctica que permite la autogestión (el tratamiento llevado a cabo por el propio productor del residuo) de los restos orgánicos de origen doméstico: alimentos no cocinados –frutas, hortalizas, verduras- y los desechos del huerto, las siegas y las podas. Se calcula que una familia media de tres miembros produce anualmente alrededor de 300 kilogramos de desechos de este tipo.

Más información en la web de Cogersa