Cocinar bien para evitar el despilfarro alimentario

Cocinar se ha vuelto en estos tiempos una forma de hacer de la necesidad, virtud. Lo más recomendable para nuestra salud es quedarnos en casa y en este contexto nos las hemos ingeniado para sacarle partido a todas las actividades que podemos hacer desde nuestro hogar. Entre ellas, cocinar es una de las que gana por goleada. Productos como las harinas o la levadura desparecieron de los supermercados durante las semanas de confinamiento previas al verano.

Ahora que las últimas medidas adoptadas vuelven a recordarnos la importancia de limitar las salidas sólo a lo imprescindible, te traemos una serie de consejos para que, cuando te pongas ante los fogones, lo hagas optimizando tus recursos y sin generar despilfarro alimentario.

Consejos básicos

  • Cocina la cantidad justa de alimentos en función del número de comensales. Utiliza una báscula o un recipiente medidor para evitar excederte en las raciones. En cualquier caso, los excedentes siempre se pueden convertir en una buena ensalada o una estupenda sopa. ¡Sé creativo!
  • Sirve la cantidad justa, vale más pasarse de menos que de más. Lo primero tiene remedio, lo segundo no. Las raciones demasiado grandes acaban llenado el cubo de la basura. Ten en cuenta que no todos comemos las mismas cantidades. Adapta las raciones y los platos a la edad y hábitos alimentarios de cada persona.
  • Sigue un patrón de consumo de alimentos inteligente. Planifica las comidas y vete a comprar sólo cuando sea necesario, será bueno para tu salud y para tu presupuesto doméstico. Entra en este enlace si quieres más consejos sobre cómo realizar una buena compra.
  • Utiliza las sobras en primer lugar. Siempre pueden convertirse en parte de una deliciosa comida y son una fuente de creatividad e inspiración. ¡Dales una oportunidad! Eso sí, recuerda que las sobras no deberían guardarse durante más de tres días y siempre en la nevera.

En la cocina

  • Aprovecha los trozos de frutas y verduras que todavía se pueden comer. No te olvides de lavarlos muy bien antes de consumirlos.
  • Algunas verduras pueden haber perdido el buen aspecto que tenían, pero todavía se pueden comer. Haz de las sopas y los estofados tus aliados, ¡no te defraudarán!
  • Lava siempre todas las cazuelas y recipientes. Si algunos envases de salsas son difíciles de aprovechar córtalos por la mitad y aprovecha las últimas cucharadas de tu salsa favorita con la ayuda de una espátula.
  • Si vives solo, cocina más cantidad y congela porciones individuales.
  • Recuerda que siempre es mejor descongelar la comida en la nevera que en el microondas. El proceso de descongelación será más homogéneo en toda la superficie de la comida y ahorrará energía.

No te olvides de…

  • Estar pendiente de las fechas de caducidad de los alimentos. Consume los alimentos perecederos en fecha, antes de que acaben en la basura.
  • Utiliza recipientes herméticos reutilizables para conservar las sobras y evita así el uso de plástico transparente o papel de aluminio. Tener una gran cantidad de recipientes herméticos en casa nos ayudará a conservar mejor los alimentos; podemos guardar también los quesos y otros productos lácteos, se conservarán durante más tiempo y en mejores condiciones.
  • Deja enfriar los restos de comidas antes de congelarlas. Cuando introducimos alimentos calientes en la nevera o en el congelador alteramos el proceso de enfriamiento, ya que el aparato necesita más energía para mantener la temperatura estable. Ahorrará energía si deja los alimentos durante un rato en un sitio fresco hasta que se enfríen.
  • Depositar en el contenedor marrón o en tu compostadora los restos orgánicos que ya no se puedan aprovechar. ¡Siempre hay forma de darle una segunda vida a nuestros residuos!

 

Información basada en los materiales elaborados para la Semana Europea de la Prevención de Residuos en 2014

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