Cómo Compostar

El proceso de compostaje consiste en la descomposición en presencia de oxígeno de residuos orgánicos, llevada a cabo por una fauna muy variada, que va desde bacterias y hongos a un amplio abanico de “macroinvertevadros” (ácaros, cochinillas de la humedad, lombrices, etc.) El resultado es el compost, una sustancia compuesta por materia orgánica en distintos estadíos de descomposición y la fauna que ha intervenido en el proceso, cuyas aplicaciones en jardinería y horticultura son muy interesantes.

¿Qué podemos compostar?

En principio, todos los restos orgánicos son compostables, aunque la experiencia nos dice que existen algunos residuos que conviene evitar, bien porque su descomposición es complicada, bien porque perjudican la calidad del compost resultante.

La siguiente tabla recoge qué residuos recomendamos compostar y cuales no:

 

¿Cómo podemos compostar?

El compostaje se puede realizar de muchas maneras distintas: simplemente apilando los residuos, fabricando una compostadora con palets o malla o usando una compostadora comercial como la que proporciona COGERSA.

 

 

Todas las opciones son igual de efectivas, la diferencia es más bien estética.

Claves del proceso de compostaje

  • Mezcla de residuos: Siempre se ha de procurar que exista una buena mezcla de residuos, cuánto más tipos distintos de residuos mejor (aporte de una “dieta equilibrada” a la fauna de la compostadora) y sobre todo se han de estructurar los residuos húmedos (siega, fruta, verdura) con residuos secos (frutos secos, hojas, restos de poda triturados o papel/cartón si no se dispone de otra cosa). Esta estructura favorece la ventilación de los residuos  y contribuye a una buena relación Carbono-Nitrógeno (fundamental para que las bacterias y hongos proliferen rápido).
  • Aireación: Se ha de procurar airear la masa de residuos al menos semanalmente. Usando un  aireador comercial, una pala de dientes o incluso una barra o un palo, se han de mover los residuos para garantizar que entren en contacto con el oxígeno del aire. Haciendo esto garantizaremos además una rápida descomposición y la total ausencia de malos olores.
  • Control de la humedad: Para que el compostaje tenga lugar, los residuos han de estar húmedos. Sin embargo, si están encharcados, puede que el aire no entre en contacto con los restos en descomposición y se produzcan putrefacciones y malos olores. Por tanto la humedad ha de ser intermedia. La prueba más sencilla para comprobar el grado de humedad es la llamada “prueba del puño”. La humedad óptima se da cuando, al apretar un poco de compost a medio descomponer, éste se compacta y no se escurre entre los dedos. Si por el contrario vemos que el puñado se desmenuza en lugar de compactarse, tendremos que regar la compostadora, pues está muy seca. Si al apretar el puño vemos que rezuma agua, estará demasiado húmedo y podremos corregir ese exceso de humedad aportando material secante (papel, cartón, serrín, paja) y sobre todo, aireando el contenido con más frecuencia (¡muy importante!).

  • Uso de activadores / aceleradores: Determinadas sustancias pueden servir para facilitar el inicio y/o acelerar el proceso de compostaje. En las tiendas de jardinería venden productos destinados a tal fin, pero hay una gran cantidad de residuos que pueden cumplir la misma función sin necesidad de gastarse dinero. Los estiércoles de ganado frescos (vaca, caballo, oveja, cabra), la gallinaza o el propio compost maduro, son excelentes activadores, ya que contienen la fauna microbiana que interviene en el proceso de compostaje y son restos ricos en nitrógeno. También se pueden elaborar preparados de plantas como los “purines” de ortiga, consuelda o milenrama  (1 kg de planta macerando a oscuras durante 10-15 días en 10 litros de agua.) Se puede regar con 2-3 l. de estos preparados, diluidos en proporción 1:10.

¿Cuando está listo el compost?
En función del método de compostaje usado, los residuos aportados, la supervisión de la compostadora, la climatología y el uso que vaya a recibir el compost, el proceso de compostaje puede variar de unas 6 semanas a algo más de 6 meses o incluso más de un año en algunos casos (compostaje frío de hojas, p.e.).

Si vamos a utilizar el compost como base para semilleros o tierra de macetas (no aportar más de un 30-40% de compost en estos casos) tendremos que esperar a que esté bien maduro. Un compost está maduro cuando tiene una textura fina, olor fresco,y un color oscuro, en definitiva, un aspecto similar a la “tierra de bosque”, al humus.  Es recomendable cribar el compost para separar las partes más descompuestas de aquellas que están aún en proceso de descomposición.


Si el compost va a ser usado para enmendar un suelo (mejora de las condiciones físicas del suelo, como la retención de agua o el drenaje), como abono (dosificación en torno 3-5 kg/m2) o acolchado, puede utilizarse sin necesidad de que esté tan descompuesto.

Para saber más

Recuerda que tienes a tu disposición en descarga libre la guía de compostaje doméstico. Puedes descargarla en la página web de COGERSA siguiendo este enlace:

http://www.cogersa.es/metaspace/portal/14498/19765?vpg=2

Revisa también el apartado de preguntas frecuentes (FAQ´s), puede que te aclare alguna duda. Si lo prefieres, puedes hacernos llegar tus dudas o comentarios a través del apartado “Contacto” de esta página web, a través del Facebook de Hogares Residuo Cero (https://www.facebook.com/hogaresresiduocero), en el correo electrónico compostaje@cogersa.es o en el 900 14 14 14.

¡Buen Compostaje!

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